Juan Carlos Garcia de los Reyes


La Ciudad Comprometida

Blog de Juan Carlos García de los Reyes
 


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Bombero Urbanista

Martes, 30 Abril 2019 08:33

UFF...Vaya mesecitos...

Escrito por

¡Uf! Vaya mesecitos que hemos pasado desde el verano pasado… porque ya es inminente la llegada de las elecciones municipales y con ellas se termina la gestión de los ayuntamientos actuales… y en muchos de ellos (en casi todos en realidad) no hay otro remedio que apurar la “legislatura” hasta el último día para la conclusión (y la aprobación) de los trabajos que nos tienen encomendados…

Y debo reconoceros que, aunque en algún caso los Ayuntamientos hayan podido ser como los malos estudiantes que dejan todo (o casi todo) para el final, en general eso no es así… sin embargo, en la mayor parte de los casos el que se apure la gestión hasta el final de los actuales equipos que gobiernan se debe en grandísima media al complejísimo entramado burocrático y legislativo que dificulta casi todo en la esfera administrativa.

Y en ese contexto ayer un colega almeriense, Pablo García Pellicer, se lamentaba de las tremendas complicaciones burocráticas que sufren los municipios, especialmente los más pequeños, y me preguntaba:

  • ¿No crees que el PGOU es una figura de planeamiento poco ágil para rediseñar el futuro de estas poblaciones?

Yo creo que la planificación en Andalucía (y en España) es consecuencia de la superposición de dos legislaciones que no dialogan entre sí (la ambiental y la urbanística) amén de la interacción de numerosas normativas sectoriales, cada una con sus anhelos (sobredimensionados en ocasiones), sus metodologías y sus cuitas... cuya consecuencia es la imposibilidad de formular y tramitar un PGOU en una única legislatura... y con la escasa institucionalidad que se da en los ayuntamientos pues ya me diréis lo que pasa cada vez que hay un cambio de alcalde...

Por eso creo que en primer lugar hay que coordinar todas esas normas para simplificar el proceso y racionalizarlo (labor de los parlamentarios, esto es, de los legisladores). Y ya después, puede que sea posible que entre unos y otros podamos diseñar unos planes que sean algo más (pero no mucho más) sintéticos para los pequeños municipios... Pero claro, al final, el último acto del proceso, el de la edificación, debe estar bien regulado (reglado) y eso requiere que haya un plan (una norma) que también sea bien preciso.

Pero entre tanto, aquí me tenéis con todo mi equipo de GR arquitectos… exhaustos, pero también orgullosos por la labor desarrollada y del esprint de los últimos meses… y esperamos que con ello estemos mejorando la calidad de vida de la gente que vive o trabaja en Torredelcampo, Valdepeñas de Jaén, Dílar, Guadix, Pórtugos, Ferreira, Albuñol, Santa Elena, Monachil, Albondón, Sorvilán, Almegíjar, Castril, Valderrubio, San Fernando, Carataunas, Alquife…

¡Feliz mes de mayo para todos!

Desde hace unos meses os estoy contando algunas de mis experiencias que, agrupadas bajo la denominación “bombero urbanista”, versan sobre acciones decididas para la mejora de la ciudad. Generalmente complejas, pero siempre necesarias.  Y veréis que muchas de ellas tienen que ver con el patrimonio cultural, uno de los grandes damnificados por la desidia, la avaricia o la ignorancia… https://gr-arquitectos.com/component/k2/205-ciudades-arruinadas

Pero hoy os quiero acercar a un caso verdaderamente apasionante y difícil: EL CASTILLO DEL BERRUECO (Torredelcampo, Jaén. Andalucía, España).

Se trata de un bellísimo castillo, construido en el s. XII, que es de titularidad privada y que fue declarado BIEN DE INTERÉS CULTURAL en 1985. Sin embargo, su estado de conservación es alarmante y sufre un palpable deterioro progresivo, con peligro inminente de derrumbe de algunos de sus muros elementos esenciales. Y, por si fuera poco, en su entorno inmediato se han construido desde entonces algunas edificaciones que han alterado la armonía del lugar.

Desde su declaración como BIC, ha existido una gran demanda ciudadana y política por su recuperación y puesta en valor, y en tal sentido su ayuntamiento inició en 2005 su expropiación, sin que hasta el momento haya podido ser concluida debido a que se trata de una actuación muy compleja.

En ese contexto, a mi equipo le contrataron recientemente la redacción del PGOU municipal y, aunque se trataba de un caso que trascendía de lo meramente urbanístico, en seguida nos hemos puesto manos a la obra en coordinación con los asesores municipales y con todo el respaldo de su equipo de gobierno a fin de trazar una estrategia inmediata, coordinada y definitiva que aborde todas las cuestiones que afectan a este BIC:

  1. La protección exhaustiva del castillo, de su entorno, y de otros elementos de valor patrimonial adyacentes que ayuden a su puesta en valor y a la mejora de su uso público (pedagógico, cultural y turístico) a través de la regulación del PGOU.
  2. Garantizar legalmente su destino como bien de titularidad pública.
  3. Prever los mecanismos que permitan la inmediata realización de obras de emergencia en el Castillo que eviten su progresiva degradación y despejen el peligro de colapso parcial que le amenaza.
  4. Y definir una estrategia específica de investigación, de conservación y de puesta en valor no solo del BIC sino también de su entorno inmediato con sus elementos patrimoniales.

Y para ello hemos asesorado al Ayuntamiento de Torredelcampo para la adopción de las siguientes medidas específicas:

  1. El PGOU de Torredelcampo, cuya aprobación inicial se realizará en un mes, calificará al Castillo del Berrueco y otros elementos adyacentes como SISTEMA GENERAL DE EQUIPAMIENTOS EN SUELO NO URBANIZABLE, con lo que no solo se avalará expresamente en dicha norma su expropiación, sino que también se dará seguridad jurídica para el destino final dotacional de dichos bienes (Castillo, Antiguas Escuelas y Ermita, fundamentalmente). Así mismo, el PGOU dotará de protección al entorno próximo del Castillo con una regulación normativa específica, a fin de evitar su degradación paisajística.
  2. Tan pronto se produzca la aprobación inicial del PGOU, se continuará con el EXPEDIENTE DE EXPROPIACIÓN del Castillo, ahora sí con todo el respaldo legal y urbanístico, posibilitando que pueda acelerarse dicho proceso.
  3. Bajo la supervisión de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, estamos realizando un PROYECTO DE OBRAS DE EMERGENCIA que defina las medidas urgentes que deban ser ejecutadas, el cual está previsto que pueda ser presentado formalmente para su preceptiva autorización en la última semana de marzo de 2019.
  4. Los servicios técnicos y jurídicos municipales están impulsando una ORDEN DE EJECUCIÓN DE DICHAS MEDIDAS DE EMERGENCIA a sus propietarios, con un plazo perentorio para su inicio, lo que posibilitará que en el caso de que no las ejecuten voluntariamente, el ayuntamiento procederá a la ejecución subsidiaria de las mismas. Y a tal efecto el ayuntamiento ha adoptado las medidas económicas pertinentes para su inminente financiación.
  5. Y sin solución de continuidad, el Ayuntamiento ha programado que, una vez hayan sido ejecutadas las obras de emergencia, se elabore un proyecto técnico que aborde en su totalidad las NECESIDADES DE CONSERVACIÓN Y DE PUESTA EN VALOR DEL CASTILLO, DE SU ENTORNO PRÓXIMO, Y DE OTROS BIENES ADYACENTES (ESCUELAS Y ERMITA), de cara a su concertación técnica y económica con las administraciones.

Cómo veis, solamente podremos ser proactivos en la gestión de la ciudad y de su patrimonio si contamos con un conocimiento exhaustivo de las diferentes legislaciones; con una dilatada experiencia en gestión; y, sobre todo, poseyendo una gran determinación para llevarlo a cabo… Tres atributos imprescindibles, por tanto, para ser “visionarios”, como le gusta denominar a una gran amiga mía.

Así que me toca felicitar al Ayuntamiento de Torredelcampo por su gran determinación, y agradecerles su confianza. Que paséis un bello día.

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Fachada Sureste

 

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Fachada Noreste

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Fachada Suroeste

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Planta del Castillo

Uno de los efectos que generó el boom inmobiliario de los primeros años del milenio, cuyo daño aún perdura, fue el carácter expansivo de la mayor parte de los Planes Generales de Ordenación Urbanística (PGOU) que se aprobaron en aquellos años, en los que casi todas las ciudades, ya fueran grandes o pequeñas, propusieron crecimientos extraordinarios que oscilaban entre el 50% y el 100% de su tamaño...

Y aunque esta vorágine se dio mucho más en los entornos metropolitanos y en los municipios costeros, sin embargo, podría afirmar que esa previsión desmedida, o cuanto menos poco razonable, fue un mal generalizado que se expandió al rebufo de unos años de bonanza que parecía que siempre nos acompañarían… Pero ya sabéis que de repente llegó la crisis internacional en 2008 y nos despertó de golpe… y vaya con el golpe…

Y de aquella desmesura, ciudades, empresas y ciudadanos aún sufren las consecuencias.

Aunque podría profundizar con vosotros sobre los efectos perversos que tales desmanes en la previsión urbanística han podido suponer para la configuración de tantas y tantas ciudades, hoy sin embargo querría centrarme específicamente, aunque sea de manera breve, en los tremendos problemas que le acarrea al municipio, al empresariado local y a sus vecinos, contar con un plan irreal cuyos crecimientos no son ya exagerados sino imposibles…

Y es que el problema no es baladí ya que no solo supone que muchos propietarios deban pagar durante muchos años unos impuestos sobre los bienes inmuebles (IBI) que no guardan relación con las expectativas reales de desarrollo inmobiliario, sino que el propio PGOU ha dejado de ser un instrumento de gestión apropiado al haberse convertido en una especie de cárcel administrativa que impide gestionar los suelos que habían sido previstos.

Y no hay otra: ya que se requiere que el municipio inicie cuanto antes el proceso de revisión “a la baja” de su PGOU para adaptarlo, no solo a los ritmos normales de crecimiento local, sino también (y esto es seguramente lo más importante) a las capacidades de gestión e inversión de los maltrechos empresarios locales. Es decir, que no solo se trataría de desclasificar una del “suelo urbanizable” que se había previsto años atrás, sino también de redimensionar los sectores del “suelo urbano no consolidado” a fin de permitir promociones inmobiliarias seguramente mucho más modestas en tamaño e inversión.

Y esta labor es mucho más delicada de lo que cabría imaginar, ya que requiere de una gran pericia técnico-jurídica y de una contrastada capacidad de gestión urbanística porque con seguridad va a tener connotaciones difíciles de casar adecuadamente (convenios urbanísticos, gestiones ya iniciadas, terrenos embargados, alteración de la estructura de la propiedad con irrupción frecuente de entidades bancarias y fondos de inversión, obras de urbanización sin concluir, compradores de suelo o de viviendas frustrados…). Sin olvidar que además debe producirse en un contexto legal nuevo, como consecuencia de la modificación de numerosas normas sectoriales bastante restrictivas, y también por el mayor celo en la aplicación de las normas por parte de todos los funcionarios públicos, ya sean locales o regionales.

En definitiva, que para las nuevas corporaciones que gobernarán los municipios españoles a partir de junio de 2019 debe constituir un reto inaplazable la revisión en profundidad de sus PGOU… ya sea sustituyéndolos por otros (en lo que va a suponer un esfuerzo económico y administrativo intensísimo durante el periodo de gobierno), o ya sea con sutiles labores de acupuntura en los mecanismos de gestión vigentes para hacerlos viables… Y sé perfectamente de lo que os hablo…  

Como veis, todo un reto, pero también toda una necesidad…  ya que los municipios que concluyan satisfactoriamente estas tareas con prontitud empezarán a insuflar oxígeno en la oferta inmobiliaria local, con amplios beneficios de variado alcance:

  • porque las empresas necesitan que se les faciliten solares urbanizados para edificar,
  • porque las ciudades necesitan suelos para completar las dotaciones que demandan los ciudadanos,
  • y porque las familias necesitan acceder a viviendas dignas y económicamente asumibles.

Así que creo que será de vuestro interés que en los próximos días os cuente algunos de los casos particulares para los que se me ha requerido mi labor como “bombero urbanístico” …

Viernes, 15 Febrero 2019 06:36

PORQUE... ¿QUIEN MIRA POR LAS IDEAS?

Escrito por

La sociedad actual es tan dinámica y cambiante que casi todo lo que vamos conociendo ya se hizo obsoleto nada más nacer. Y es que vivimos inmersos en una dinámica innovadora tan vertiginosa que nos vemos abocados a gestionar mucho más lo que está a punto de llegar que lo que vivimos en el presente.

En realidad, es una consecuencia de la globalización y de la universalización de la información, que permiten que el conocimiento interactúe en todas direcciones y prácticamente en tiempo real, por lo que las respuestas a cada reto son cada vez más diversas, más ágiles e incluso más futuristas… Y ya no necesitamos que un “Julio Verne” venga a narrarnos lo que vendrá algún día, porque ya hoy estamos viviendo el mañana. 

Esta revolución del conocimiento es de tal magnitud que está poniendo a prueba a la sociedad actual respecto de su capacidad de tomar decisiones lógicas, sensatas, pertinentes, viables y sostenibles. Porque cualquier elección, sea de la índole que sea, debe ineludiblemente manejar, en primer lugar, ese marasmo de datos y de información, para, a continuación, poder tomar decisiones estratégicas, en las que se concilie el presente con el futuro. El hoy con lo que vendrá.

Y esta profusión de datos, de conocimiento y en definitiva de dinamismo, como era de esperar, también se ha traducido en algo perverso, ya que las administraciones públicas se están viendo abocadas a legislar y a regular cosas más concretas, con lo cual cada vez tenemos más leyes y normas sectoriales pero menos instrumentos que aporten una visión global y que permitan adoptar decisiones estratégicas orientadas a construir el mañana con una razonable garantía de que lo estemos haciendo bien.

¿Ya estáis imaginando a dónde voy? Seguro que sí. Porque debido a mi tarea como planificador (que no es otra cosa que pensar hoy en el mañana para que un mañana óptimo y mejor pueda ser posible) me encuentro con que es casi imposible dar ningún paso sin toparme con un numero imponente de organismos que quieren imponer cada uno sus visiones sectoriales respectivas (en materia de cauces, aguas, riesgos, sostenibilidad, patrimonio, desarrollo económico, cuestiones legales, procedimentales, radioeléctricas, energéticas, de movilidad, arquitectónicas, de protección al consumidor, de salud, de protección ambiental, vías pecuarias, biodiversidad… ) por lo que creo que, francamente, vamos para atrás.

Porque cada día que pasa hay mas organismos que defienden su parcela temática a ultranza (mediante sus legislaciones respectivas) y menos, mucho menos, órganos que aporten una visión integradora y estratégica… (Y ya no os digo nada de si tenemos buenos gestores, alcaldes o presidentes que sean capaces de liderarnos…). Por lo que cualquier decisión colectiva requiere de verdaderos volúmenes llenos de papeles, planos, gráficos, justificaciones de tantas y tantas cuestiones menudas…  pero sin embargo el propio procedimiento administrativo aboca a que esté, lamentablemente, vacía de ideas. Porque a las ideas las ahogan tantos datos. Y porque, como os decía, nadie mira por ellas…

Por eso, que es a lo que iba, he recibido como “agüita de mayo” una norma aprobada recientemente en la Comunidad Valenciana (España) que, al menos en eso, ha dado en la tecla:

- De una parte, al introducir varios principios simplificadores referentes a la documentación exigible a los planes urbanísticos que “se ajustarán a los principios de mínimo contenido necesario, máxima simplificación y proporcionalidad”.

- Y de otra, obligando a que los diferentes organismos sectoriales emitan sus informes conforme a los plazos establecidos y garantizando una lógica coordinación entre todos ellos gracias a las funciones que para ello le asigna a una comisión creada al efecto.

Bienvenida sea esta norma… Porque, no olvidemos, que La Ciudad Comprometida:

  • “cree en la necesidad de planificar las actuaciones en el territorio y las ciudades, como instrumento para garantizar su sostenibilidad ambiental, social y económica, así como para mejorar sus sinergias. Así mismo, confía en la participación de los ciudadanos y las instituciones en los procesos de planificación como forma de asegurar la idoneidad social de las decisiones adoptadas.”
  • Y “entiende que la planificación es una tarea colectiva: de la sociedad, de sus dirigentes y de los especialistas ambientales, territoriales y urbanos. Que los Planes están al servicio de la sociedad y no al contrario y que la bondad de un Plan está en su capacidad para mejorar la calidad de vida de las personas en todos los sentidos.”

Hace unas semanas, dentro de nuestra sección de “bomberos urbanísticos”, quise mostrar con la mayor crudeza y realismo el proceso galopante de degeneración y devaluación de los barrios históricos, ante el que cabe preguntarse: ¿Es legal? ¿Es inevitable? ¿Qué se puede hacer? Y de esa pregunta surgió el artículo https://www.gr-arquitectos.com/component/k2/205-ciudades-arruinadas

 

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Y os propuse empezar a desgranar algunos de los mecanismos, tan poco utilizados, que tienen los ayuntamientos (o la sociedad) para afrontar su degradación patrimonial… Y en dicho sentido quiero empezar a lo grande, con un caso de arquitectura industrial abandonada y arruinada, pero cuya monumentalidad merecería una reflexión. Y para ello he querido retrotraerme al año 2012 cuando desde estas páginas de LA CIUDAD COMPROMETIDA quisimos mostrar una loable iniciativa de la Escuela de Arquitectura de Granada para recuperar (es decir, abrir las conciencias de la sociedad) la CEMENTERA DE ATARFE. Os lo trascribo:

“¿Hay alguien ahí? Esta es la pregunta que se me ocurre hacer cuando llego a un lugar como este, la Cementera de Atarfe. Hace unos años la pregunta hubiera sido otra, “Busco trabajo ¿podría hablar con el encargado?”, pero es que ahora está abandonada, y las impresionantes dimensiones de sus muros, junto con su potente y sobria arquitectura parecen convertirla en la puerta del más allá.

Se encuentra en las proximidades de Sierra Elvira, en la localidad granadina de Atarfe junto a la carretera de Córdoba. Su ubicación viene de la proximidad a la cantera que hay en la misma sierra y su construcción, que se inició en 1903 por Inocencio Romero de la Cruz, vino motivada por el aumento de las infraestructuras en la época. En 1923 empezó a comercializar sus productos bajo la marca de Cementos Centauro y estaba dedicada a la producción y elaboración de cemento y cal hidráulica. Fue una de las primeras fábricas de este tipo que se construyeron en Andalucía, junto con la fábrica La Araña, en Málaga, de 1918. Con una producción en 1955 de 30.000 Toneladas de Cemento portland y de 20.000 Toneladas de cemento natural se convirtió en una potente fábrica que abastecía la creciente demanda de la época.

 

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La línea del Tranvía de Granada a Pinos Puente, con parada en el apeadero de Sierra Elvira así como una línea industrial de ancho 750 mm entre la fábrica de cemento y las canteras serían algunas de las infraestructuras que apoyarían el funcionamiento de la fábrica.

La fábrica perteneció a la compañía Cementos Centauro hasta finales de 1968, cuando fue absorbida por Cementos Alba S.A. Al poco tiempo fue cerrada y desde entonces sus instalaciones permanecen abandonadas, pudiéndose apreciar hoy en día aún la estructura principal de hormigón de la fábrica.  Algunos de sus muros han sido invadidos por pintadas, sus tejados están hundidos, en algunos puntos se aprecian los restos de lo que fue una escalera, una oficina o el comedor de los trabajadores. Donde antes había maquinaria ahora hay vegetación y escombros. Por donde antes los empleados de la fábrica circulaban para hacer su trabajo, ahora, de vez en cuando, aparece algún curioso o algún grupo de aventureros que encuentran un foco de entretenimiento.

Hace unos años se planteó como Proyecto Fin de Carrera de la Escuela de Arquitectura de Granada su transformación para acoger la Fundación Juan March. Ojeando algunas de las propuestas queda demostrado que, a pesar de encontrarse en este lamentable estado, sus muros, sus espacios y todo su conjunto siguen siendo fuente de inspiración y de numerosas posibilidades de rehabilitación.”

¿Podrían el ayuntamiento u otras administraciones haber adquirido este imponente complejo? ¿O haber instado a su catalogación, activando mecanismos para lograr al menos su consolidación estructural? ¿Y la posibilidad de vincularlo a alguna actuación urbanística que garantizase su rehabilitación con un nuevo uso?

En los próximos días seguiremos desgranando casos y soluciones…

Miércoles, 14 Noviembre 2018 07:20

CIUDADES ARRUINADAS

Escrito por

Es desolador comprobar cómo los barrios históricos de nuestras ciudades van languideciendo, poco a poco. Edificios sin uso… otros mal conservados. Y muchos bastante deteriorados e incluso en estado ruinoso. Y también van proliferando los solares donde hasta hace bien poco había construcciones. Incluso bastante bellas, pero que en la mayor parte de los casos formaban parte del mejor paisaje urbano de la ciudad…

Y esto, aunque con contadas excepciones, lamentablemente es la tónica general. Y ante este proceso de degeneración y devaluación de los barrios históricos cabe preguntarse: ¿Es legal? ¿Es inevitable? ¿Qué se puede hacer?

CIUDADES ARRUINADAS v3

Veréis, hace unos días la prensa local de Granada, pero os advierto que podría haber sido la de cualquier otra ciudad, se hacía eco de que en los últimos tres años se habían declarado en ruina 18 nuevos edificios… de los que la tercera parte estaban catalogados por sus valores patrimoniales. https://www.ideal.es/granada/lista-ruinas-suma-20181018202030-nt.html

Y cuando esto sucede cabe preguntarse ¿Qué es lo que falló? Y si esto ocurre en el Conjunto Histórico de Granada, que es un B.I.C. y que por tanto cuenta con protección legal, que además está dotado de unas ordenanzas bastante exhaustivas, y que hace gala de ser uno de los iconos patrimoniales no solo de España sino a nivel internacional… pues qué no estará pasando en otras ciudades más “normales” en materia patrimonial o turística… Pues ya imagináis… Más de lo mismo, pero seguramente con mayor virulencia.

Por tanto, como veis, no basta con que haya una gran valoración local por su memoria histórica; o que haya aprobada una severa normativa de protección y catalogación del patrimonio; ni siquiera que haya leyes que doten de mecanismos a las administraciones (y más que nada a los ayuntamientos) para intervenir cuando los propietarios dejan arruinar los edificios por intereses meramente especulativos…

Si… pero, ¿Qué es lo que falla entonces? Pues es obvio. Una deficiente implicación municipal en la gestión de la ciudad histórica. Y la excusa de siempre es la falta de recursos económicos. Y no voy a negar que sin duda alguna se trata de un gran handicap… Pero yo a esa dificultad real le añadiría otra más determinante desde mi punto de vista: la falta de compromiso… y esa lacra que tienen tantos gestores públicos (es decir, los políticos). Lo de “querer nadar y guardar la ropa” … Gestionar la ciudad, pero sin molestar… Gobernar para todos, pero sin soliviantar a nadie…

¿Vosotros que sugerís? Espero vuestras opiniones. Yo por mi parte en los próximos días os hablaré de algunos de los mecanismos que tienen los ayuntamientos para afrontar la degradación de la ciudad, aunque sean escasamente utilizados…

¡Que tengáis un bonito día!

Domingo, 04 Noviembre 2018 19:26

SÉ QUE DEBO CONTAR LA VERDAD...

Escrito por

Recibí aquella llamada mientras trabajaba en mi hotel. Era de nuevo aquel abogado que asesoraba a una prestigiosa universidad privada, y me trasladaba los saludos de su rector, quien quería saludarme y compartir conmigo un café al día siguiente. 

Ocurrió hace aproximadamente cinco años, cuando dirigía por encargo de la autoridad provincial el Plan de Desarrollo Metropolitano de Arequipa, una compleja urbe de un millón de habitantes y a la vez uno de los grandes iconos patrimoniales de Perú, conocida internacionalmente por pertenecer al selecto club del Patrimonio Mundial de la UNESCO en reconocimiento de bellísima ciudad colonial y de su delicado paisaje cultural, presidido por su “campiña” (cada vez más mermada y ultrajada), verdadera joya agronómica heredada de los incas, con los volcanes Chachani y Misti como magistral telón de fondo.

Pero antes de proseguir con mi relato debo deciros que muy cerca del corazón de Arequipa se encuentra Sachaca, un distrito que a pesar de albergar a apenas unos miles de habitantes que se encuentran dispersos en un rosario de pequeños pueblitos que ocupan otros tantos promontorios salpicados entre el espacio agrícola, es sin embargo uno de los distritos más emblemáticos de la ciudad. Y lo es precisamente porque su “campiña” aún había podido permanecer ajena a la presión urbanística de la gran urbe, a pesar de ocupar una posición geográfica bastante centrada. Y en reconocimiento de ello, aquí se encuentra un famoso mirador desde el que cada día centenares de visitantes admiran y fotografían las perspectivas más alucinantes de Arequipa, con las andenerías agrícolas en primer plano, y ya detrás de la ciudad, las siluetas nevadas de sus dos grandes volcanes, Chachani y Misti.

Resulta que aquella universidad, había comprado recientemente bastantes hectáreas de terrenos de esta campiña con la intención de ubicar su “nuevo campus” sin importarle, ni poco ni mucho, las protecciones existentes, en la seguridad, digo yo, de que sabiendo apretar los tornillos adecuados, su recalificación sería cosa hecha.

En realidad, el panorama que yo me había encontrado en Arequipa era que aquí todos coincidían en que la quinta esencia de sus tradiciones y de su cultura residía en su famosa campiña, lo cual sin embargo no había sido óbice para que durante los últimos quince años las urbanizaciones residenciales hubieran ocupado ilegalmente más de 3.000 hectáreas por aquí y por allá, sin que la sociedad, ni sus administraciones y juzgados, se hubiesen inmutado realmente… En una farsa en la que mientras que la sociedad civil reivindicaba protección para la ancestral “Campiña Arequipeña”, un día tras otro, los mismos actores con argucias legales, iban aprobando nuevas urbanizaciones con miles de viviendas que se vendían con normalidad…

Y es que, lamentablemente, ni siquiera la inclusión de Arequipa en la lista del patrimonio mundial una década atrás, ni la tutela que desde entonces había realizado la Cooperación Española para hacer efectiva dicha protección, habían logrado frenar ese suicidio cultural y ambiental…

Por eso aquella universidad no dudó, ni por un momento, en adquirir aquellos terrenos protegidos.

campiña de SACHACA 2

Recuerdo que unas semanas antes tuve una reunión con una comisión de expertos de dicha universidad (Con el Decano de la Facultad de Arquitectura y sus profesores de urbanística a la cabeza) para presentarme el anteproyecto del nuevo Campus a fin de que yo también lo avalara lo hiciese viable en el nuevo plan metropolitano.

Y, claro, “el español” (como se referían a mí de manera peyorativa) tuvo que preguntarles que cómo podrían en el futuro inculcar a sus alumnos el amor por la cultura local, por su paisaje y por sus tradiciones si con la construcción de nuevas facultades se habrían destruido algunos de los espacios mejor conservados y más singulares de su campiña…

Por eso escocía tanto a los poderes fácticos locales (y a los colectivos profesionales) que fuese un equipo de expertos internacionales el que tuviese por primera vez a su cargo la planificación urbanística de la metrópoli… Porque no estábamos atados a la podredumbre de las argucias en las que todos los agentes intervenían (notarios, abogados, arquitectos, ingenieros, funcionarios, alcaldes y regidores, constructores, usuarios, periodistas…).

Y por eso era frecuente escuchar para devaluar nuestro trabajo cosas como que “el español no conoce la cultura ni las normas locales” …  

Y, claro, fue calando poco a poco en la sociedad arequipeña el rigor con el que queríamos impregnar a nuestro trabajo. Hasta el punto que, en una ocasión, tras una complicada sesión de trabajo, escuché accidentalmente que uno de los asistentes le decía a otro el más bello piropo que nunca recibí: “Al español no puedes obligarlo… ¡Tienes que convencerlo!”

Bueno, pues como os decía, recibí la invitación de aquel rector y le propuse a su abogado que me recogiese en mi hotel a primera hora de la mañana siguiente. Y ya durante el trayecto en taxi a la universidad, en tono muy conciliador, empezó a decirme que habían estudiado con mucho interés tanto mi curriculum como la experiencia de mi equipo y que habían llegado a la conclusión de que nadie como yo para dirigir el master plan y los proyectos de aquel nuevo complejo universitario que querían construir para modernizar las instalaciones y ofrecer un mejor servicio, etc. etc.

Recuerdo perfectamente que controlé mis emociones y permanecí en silencio durante unos segundos… eternos creo… para luego contarle:

“Mire, para hacer mi trabajo en Arequipa debo cruzar cada mes dos veces un continente y un océano, y permanecer más de la mitad del tiempo en hoteles y lejos de mi ciudad y de mi familia…

Y como sabe, se trata de una tarea muy compleja y llena de dificultades cuyos honorarios sin embargo son tan ajustados que no me permiten llevar cada mes a España más de un puñado de higos… 

¿Sabe usted lo que yo daría por realizar un trabajo como el que me propone? Que por su notoriedad me permitiría sacar a la luz todo el potencial de mi equipo… Y que por su envergadura nos permitiría disfrutar de unos honorarios holgados que nos dotarían de una razonable estabilidad económica… 

Porque… esos honorarios serían de, aproximadamente, un millón de dólares, ¿No?”

A lo que el abogado, con los ojos muy abiertos, me respondió enseguida: ¡Por lo menos!

Entonces, respiré profundo y con la mayor solemnidad que pude alcé mi mano derecha (en una alegoría a la famosa anécdota del Inca Atahualpa con Francisco Pizarro) y serio, muy serio, le dije:

“Pues a pesar de eso, si me convencen de que ese Campus es oportuno en ese lugar les ayudaremos gratuitamente, pero de lo contrario, ni con el oro hasta que alcance mi mano podrían hacerme cambiar de opinión…”

Como comprenderéis ya no hizo falta decir mucho más y el resto del trayecto lo hicimos en puro silencio. Le acompañé hasta la antesala del despacho del rector donde el abogado con alguna excusa me pidió que le aguardase unos minutos, mientras que él se adelantó para hablar en privado con el rector y ponerle al tanto del fracaso del plan urdido…  Así pues, al poco tiempo saludé a aquel rector. Y ya la visita se desarrolló de manera muy protocolaria en la que solo hablamos de cuestiones superficiales sobre la vida universitaria en Arequipa y en Granada… Y tan pronto como le fue posible me regaló un pin de su universidad y nos despedimos, deseándonos salud y prosperidad…  

Meses después concluimos el Plan de Desarrollo Metropolitano que incorporó toda la campiña histórica al espacio protegido por la UNESCO... aunque durante este periodo, como ya sabía que ocurrriría, arreciaron las presiones de todo tipo para desprestigiar nuestro trabajo y me hicieron pagar un alto precio.Tan alto que una vez que lo concluí, partí de aquella ciudad y ya nunca quise volver la vista atrás para comprobar qué pudo ocurrir tras mi marcha. Quizás porque estaba seguro de lo que iba a encontrar…

Por eso cuando hace unos días miré las imágenes de Geogle Maps, os reconozco que se me hizo un nudo en la garganta al comprobar lo que siempre sospeché. Que al fin supieron encontrar cuales eran los tornillos adecuados... y vaya si los apretaron...

Sin embargo, yo sé que hice como debía… y quiero pensar también que aquella lección de dignidad profesional y de compromiso no habrá sido en balde… porque nuestra sociedad necesita que ese tipo de gestos se prodiguen. 

protección Arequipa segun PDM2014 bis

 protección Campiña Arequipa segun PDM2014 bis

Lunes, 22 Octubre 2018 05:39

“¡ES QUE NO TENGO TIEMPO!” Bombero urbanista

Escrito por

Creo que nunca os conté esta anécdota… ahí va:

Hace tiempo ya, estuve varios años trabajando en la elaboración del Plan de Ordenación del Territorio de la Aglomeración Urbana de Granada (POTAUG), un trabajo pionero ya que suponía la primera experiencia metropolitana de Andalucía. Y como consecuencia de ello manteníamos reuniones frecuentes con el Delegado de la Junta de Andalucía. Y de ahí fue surgiendo una relación de gran confianza por lo que empezó a ser frecuente que me pidiese mi parecer sobre la viabilidad de tal o cual iniciativa o proyecto, seguramente por mi afán por ser proactivo,  aunque en realidad ese no era mi cometido.

Y de aquellas consultas iniciales fue pasando a demandarme verdaderos informes sobre las cuestiones más peliagudas… a las que de una u otra forma les iba dando solución (cuando la tenían, claro).

El caso es que entre mis cometidos para el plan metropolitano y la elaboración de tantos informes “de hoy para mañana” pues no daba abasto… y recuerdo que en una de esas en las que me pidió apoyo el Delegado, no tuve más remedio que decirle:

- “Pedrooo… ¡Es que no tengo tiempo! "

A lo que me contestó:

- “¡Es que las cosas las hacen los que no tienen tiempo!”

Y obviamente le hice aquel informe, gracias al cual encontramos la manera de poder autorizar la implantación de una importante industria en la periferia de Granada… pero ese es ya otro tema.

Nunca olvidaré aquella lección. Y por ello desde entonces valoro mucho más a las personas cuya actitud y predisposición son positivas… aunque no dispongan de tanto tiempo para desarrollarlas…  

Os deseo una bonita y fructífera semana…

Buenos días queridos amigos de La Ciudad Comprometida. Al fin llegó el otoño con sus particulares frutos (almendras, nueces, castañas, azofaifas, o membrillos) que nos evocan sabores añejos rabiosamente auténticos…porque, ¿cómo si no, podríamos calificar al ácido dulzor de las acerolas?

Y debe ser por el recién llegado frío de la mañana que, mientras apuro un café, la mente se me está yendo a una pequeña ciudad del interior en la que, muchos años atrás, pude comprobar en carne propia lo importante que puede ser que los profesionales no solo tengamos las ideas claras, sino que las llevemos a cabo con determinación… porque no es indiferente implicarse o no.  Desde luego que no.

Veréis. Hace ya una veintena de años, tras un laborioso y generoso trabajo de negociación, el ayuntamiento de una orgullosa ciudad firmó un convenio con la Iglesia Católica por el cual se le cedía para fines culturales un antiguo templo, en estado más que ruinoso, ubicado en el corazón de la ciudad. Y tan feliz acontecimiento dio lugar a la pronta aprobación de una “Escuela-Taller” para su rehabilitación integral.

Tuve el honor de realizar aquel proyecto, primero, y de dirigir, después, aquellas difíciles obras que tenían mucho de desescombro, y bastante de revitalización de aquel edifico histórico. Lo que parecía un acto de pura fe, ya que ni los medios, ni la pericia de los alumnos/obreros, ni la predisposición municipal invitaban a grandes alharacas…

Pero yo tenía claro, muy claro, que aquellos muros semiderruidos aún rezumaban parte de la historia local y bajo ningún concepto debía acceder a la tabla rasa a la que me invitaba (o provocaba más bien) el oficial encargado de las obras con la complicidad municipal… Como también sentía que en esa ocasión mi responsabilidad no era la de diseñar un bello edificio (ya que para eso la vida ya me ofrecería nuevas ocasiones en nuevos lugares) sino la de devolverle la vida a aquella ruina y extraerle todo lo mucho que aún podría narrarnos de su pasado.

Por eso cada piedra, cada muro o cada revoco conservado y restaurado eran verdaderos triunfos, ya que siempre tenía en mi contra la amenaza y el discurso sencillo de que era mucho más fácil y más económico demoler y reconstruir…

Y así andaba la obra hasta que, en una ocasión dada, en el arranque de una bóveda aparecieron unas policromías que a mí se me antojaron como un bello tesoro y a los gestores de la Escuela Taller como un serio inconveniente. Y, claro, no bastaron mis órdenes tajantes porque a la primera ocasión que tuvieron empezaron a “picarlas” para evitar las costosas tareas de restauración…

Fue necesaria toda mi determinación y osadía para que las pinturas y la cultura ganasen aquel pulso cateto y absurdo… y aunque con mayor esfuerzo del previsto, unos meses después fue inaugurado aquel centro cultural que supuso, o eso quiero pensar yo, un antes y un después para aquella ciudad en la consideración y el respeto hacia el patrimonio, y en la puesta en marcha de políticas de rehabilitación…

Aquí os dejo algunas imágenes del edificio ya remozado… para que reflexionemos sobre la importancia de poder saber en cada momento lo que corresponde hacer…

¡Buena semana!

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Estado final del Templo del Convento de Sto. Domingo

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Pintura hallada en el Templo del Convento de Sto. Domingo

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Interior del  Templo del Convento de Sto. Domingo

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Portada del Templo del Convento de Sto. Domingo

Desde siempre, una de las grandes reivindicaciones del Ayuntamiento de Orgiva, la pequeña capital de La Alpujarra (Andalucía, España) ha sido la construcción de un Hospital Comarcal, para poder acercar este servicio básico a los habitantes de decenas de pueblitos de las montañas de Sierra Nevada. 

Pues resulta que hace años, una vez conseguido que dicho hospital ya figurase en las previsiones del “Mapa sanitario andaluz”, el siguiente reto de su ayuntamiento era poder poner a disposición de la Junta de Andalucía unos terrenos adecuados para tan importante equipamiento supramunicipal. Un asunto más que peliagudo ya que en este municipio se llevaba años posponiendo la aprobación de su Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU). Una dejadez que ahora se había convertido en algo determinante ya que la legislación impedía aprobar su construcción sin que antes un plan urbanístico hubiese establecido la ubicación óptima del Hospital y las infraestructuras necesarias, dada su complejidad.

Así pues, podéis imaginar la impotencia municipal en aquellos momentos, ya que la falta de previsión y la dejadez por muchos años y varios períodos de gobierno ahora suponían un escollo aparentemente insalvable para la construcción de su anhelado hospital. 

Y en este contexto, su alcaldesa pidió consejo a otro alcalde, famoso por ser bastante resolutivo y eficiente. Quien sin dudar le dijo: 

“Esto solo te lo puede resolver Juan Carlos García de los Reyes” 

Así que esta es la crónica de mi primer acercamiento profesional a esta bella ciudad alpujarreña, ya que en efecto contrataron a mi equipo para resolver este entuerto... ¡Y claro que resolvimos la cuestión!

¿La fórmula? Un conocimiento exhaustivo de la norma, mucho sentido común, capacidad de diálogo y grandes dosis de pedagogía urbanística... 

El caso es que en apenas unos meses encontramos y pactamos la solución, y ya  pudo quedar diseñado y aprobado administrativamente el hospital: Con un bello emplazamiento a las afueras de la ciudad, con magnificas conexiones urbanas y con las carreteras comarcales, y garantizando que se realizaría con una óptima inserción paisajística, una cuestión muy sensible en este lugar.

Todo un éxito, sin duda... 

Ya… pero una vez “apagado el incendio” sé que os estaréis haciendo dos preguntas:

  • ¿Se construyó al fin el ansiado Hospital?: Como llegó la crisis económica el gobierno regional tuvo que posponer la inversión… pero esa es ya otra cuestión.
  • ¿Y qué pasó con su PGOU? ¿Lo realizaron finalmente?: ¡Uf! Prefiero no contestar a eso…

 

PE ORGIVA