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Hermoso artículo, Juan Carlos.
Es bien cierto que vivimos en un mundo vertiginoso, donde los cambios se producen -a menudo de manera imperceptible- cada vez a mayor velocidad, haciendo incompatible el 'tempo' del hoy con el del pasado, donde las cosas se articulaban de forma muy paulatina según tradiciones y saberes ancestrales, a lo largo de muchos años. Es fundamental no perder esta perspectiva a la hora de enfocar la planificación territorial, para respetar todo aquello que vale la pena -que con frecuencia es mucho, y no siempre aparente!